Tengo un gran poder de reflexión, aunque ustedes no me conozcan y sólo puedan confiar o no en esto que digo ahora: tengo un gran poder de reflexión. Mi problema, como el de tantos, es la incapacidad para expresar esas reflexiones, lo cual obedece -sonrojos aparte- a mi falta de formación.
Hace ya unos meses, veo a las comunidades virtuales con el resentimiento con el que un adicto en recuperación ve a la merca. "El Checho" Batista contó una vez que en su casa estaba prohibido nombrar a la cocaína y que, en cambio, cuando era inevitable hablar del tema, se la llamaba -pavada de eufemismo- "mierda". Hoy, no se me ocurre mejor palabra -como sustantivo o adjetivo- cada vez que me toca hablar de varios servicios que nos brinda la diosa web.
Durante muchos años tuve un blog personal y le di todo el uso y el desuso posible. A los que hoy llamamos "bloggers" éramos, entonces, un puñado de curiosos viendo qué era lo que se podía hacer con esta herramienta. Testers, pilotos de prueba, carne de cañón.
Lola, la irreverente; Molina, el joven escritor; Coelho, el experimental; Tomas, el intelectual; Catalina, la simpática; Grillo Trubba, el elemental. Algunos -muchos, a decir verdad- llegaron a jugar en Primera: transformaron sus textos en libros, cerraron sus primeros blogs y abrieron otros, prescindieron de los comentarios y se volvieron palabra autorizada en sus rubros: no a dedo, no por estructuras jerárquicas, sino simplemente por respeto.
Otros quedamos en el camino.
A todos nos guiaba el afán de descubrir un espacio nuevo -podría decir un mundo nuevo, pero sería exagerado, como es todo ahora-. Soñábamos y teorizábamos. Fantaseábamos (casi nunca explícitamente) con que nuestros blogs, "eso" en lo que confluimos en tiempo y espacio, fuera considerado por las generaciones posteriores como una reversión de las charlas en los cafés de antes.
Queríamos -o querían, para hacerme a un lado de cosas que ya me quedan demasiado grandes- hacer Florida y Boedo (¿O no es MT de Florida? ¿O no es Terranova digno de Boedo?). Y por momentos la comunión era tal que daban ganas de que a todos los llamaran Rivadavia. Escritores, pintores -y ahora también fotógrafos y diseñadores- compartiendo sus creaciones, sus lecturas, sus experiencias personales o profesionales, con el mero objetivo de "hacer": lo que sea.
Sin embargo, algunos hicieron las cosas tan bien que la blogósfera se quedó más con la esfera que con el blog.
- Pero usted es un idiota, Picador, la golbalización es intrínseca al blog, a cualquier cosa que tenga que ver con Internet.
Y sí, es cierto, pero por un momento pareció algo distinto. Y quizás hayan -hayamos, para no hacerme a un lado de lo que no me conviene- sido los mismos precursores los que prostituyeron a los bloggers. Antes, al que hacía un buen blog se lo leía. Hoy, al que hace un buen blog se le ofrece publicar un libro.
- ¿Y eso está mal? ¿No es eso, acaso, lo que cualquier escriba quiere?
El problema (o mi molestia, mi incomodidad) es que ese fin modifica los medios. Hoy, el blogger -debo generalizar, no me queda otra- persigue la popularidad, el éxito, por más fugaz que éste sea. Así, en la blogósfera que aún conserva el lugar para otras voces y otros ámbitos (léase, por ejemplo, Los Trabajos Prácticos, un buen blog hecho por personas que fueron escritores/periodistas/etcéteras mucho antes que bloggers), hoy pululan usuarios -mejores y peores- que desean mucho más fervientemente ser leídos que escribir.
El mecanismo de producción de la era moderna del blog sería, entonces: escribir 1 post + comentar en 20 blogs distintos + ser leído y comentado + escribir otro post + dejar 20 comentarios en otros 20 blogs + repetir las acciones anteriores hasta alcanzar la popularidad. ¿En qué se distingue el comentario "me gustó mucho, te leo" (cuando en el 75% de los casos es mentira que eso realmente gustó) al de los tan menospreciados floggers: "bueno, nada, pasaba por aká, te agregué a FFs. beso, ***TKM***".
¿O acaso escribir unas líneas es más trabajoso, honroso o productivo que sacarse una foto y colgarla a la red? Me temo que lo único que le falta los bloggers es ponerse de acuerdo para usar un mismo corte de pelo.
Aunque me haya extendido más de la cuenta con los blogs, el tema que quería presentar -y no desarrollar, porque ya dije que me cuesta expresar mis reflexiones- es el del Facebook.
Hace unas cuantas semanas, en un recreo laboral, les dije a unos compañeros: "El Facebook favorece el garche y perjudica las relaciones sentimentales". Hoy, el diario Crítica publica un artículo en el que reproduce pensamientos de gente capacitada que se explica mucho mejor que yo.
"Esa misma idea de frivolizar las relaciones fue la que hizo describir al periodista británico Victor Keegan este tipo de amistad como 'la nueva filatelia' en un artículo para The Guardian donde destacaba que el Facebook puede contemplar ese grado de comunicación para mensajes que 'si mandaras por sms resultarían intrusivos y en forma de llamada telefónica estarían totalmente fuera de lugar'". Nota completa de Crítica.
Me quedo con ese párrafo e invito a quien quiera a que busque la nota completa de Keegan. Iba a escribir mucho más sobre lo que pienso del Facebook, pero me reclaman en el trabajo y además, se me fueron las ganas. Esto es lo que dan los blogs también, espacio para dejar las cosas inconclusas y que a nadie le importe.
sábado, 27 de diciembre de 2008
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